domingo, 18 de junio de 2017

Se llama Calma....


Este escrito que me llegó via WhatsApp, es  una belleza, con una sabiduría tremenda,... 

Seria dificil encontrar a alguien que rechazará la oportunidad de vivir en paz y armonía. 

Las mejoras y cambios que llevo a cabo en mi vida parecen estar motivados solo por una búsqueda de equilibrio y plenitud... 

"Se llama calma y me costó muchas tormentas.
Se llama calma y cuando desaparece.... salgo otra vez a su búsqueda 
Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañia o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar. 
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…"
Dalai Lama.

miércoles, 7 de junio de 2017

Haz caso a los girasoles e imita su naturaleza vital


Haz caso a los girasoles e imita su naturaleza vital, esa que les obliga a buscar siempre la luz del sol para nutrirse, para crecer en belleza y fortaleza. No obstante, recuerda también que tu auténtica luz no se halla en una estrella sobre la que todos damos vueltas. Tu auténtico sol está en tu interior, así que búscalo, atiéndelo y sigue su instinto.

El folclore construido en muchas de nuestras culturas alrededor de los girasoles está formado por componentes tan interesantes como mágicos. Se asocian a menudo con la verdad, con la honestidad y la lealtad. Se dice también que si en algún momento tenemos dudas sobre algo, es suficiente con coger un girasol del campo justo cuando caiga el atardecer, para después colocarlo bajo nuestra almohada. Así cuando despertemos por la mañana tendremos claro aquello que debemos hacer.Todos somos como los girasoles: hay días grises en que llevamos nuestra cabeza gacha y días en que la alzamos felices por los rayos del sol

Ahora bien, este matiz tan positivo pierde un poco su intensidad cuando nos vamos a la mitología griega.


Según la leyenda clásica, una joven ninfa del agua -llamada Clytie- se enamoró perdidamente del dios Apolo y de la luz que este desprendía cada vez que pasaba sobre ella con su carro de fuego por el cielo. Admiraba su fuerza y su belleza. Sin embargo, el dios jamás se fijó en ella. Jamás le prestó atención.

Los días pasaron, y a los días le sucedieron los meses, y a los meses los años… Hasta que Clytie perdió su apariencia de ninfa para empezar a echar raíces, para enclavarse en el suelo y dejar que de su hermoso rostro salieran pétalos del color del oro. El tiempo y la leatad de su amor infructuoso la convirtió en girasol, en una bella criatura dedicada solo a seguir con la mirada el objeto de su amor imposible: Apolo.

En ocasiones, tal y como nos da a entender esta leyenda, focalizamos nuestros objetivos y deseos en metas imposibles. De ahí que debamos ser capaces de atender y encender esa otra luz capaz de guiarnos mucho mejor: la que hunde sus raíces en nuestro interior.

La vida da muchas vueltas, las mismas que dan los girasoles sobre sí mismos siguiendo la luz del sol, cumpliendo su mágica naturaleza basada en el fototropismo. Ahora bien, queda claro que las personas no disponemos de ese instinto natural inscrito en nuestro ADN capaz de impulsarnos hacia esa positivismo, hacia ese horizonte donde se abren las nuevas oportunidades, los cambios que nos harán crecer o las propuestas que es conveniente iniciar para mejorar, para ser más felices.
Eres tu propia suerte: enciende tu luz

Para ser nuestra propia suerte y encender esa luz, que como un faro debe guiarnos hacia una auténtico bienestar y una adecuada satisfacción personal, es necesario enfocar la vida desde una perspectiva más relajada. Dimensiones, como la flexibilidad cognitiva o la habilidad para diferenciar qué nos conviene en cada momento, nos pueden ayudar sin duda a reorientar nuestras “antenas personales” en busca de horizontes más fértiles.

Evitemos ser como la ninfa Clytie, que por muy poética que nos parezca en un primer momento su historia, es un claro ejemplo de alguien que focalizó toda su energía, emociones y vitalidad en un imposible. Seamos esos girasoles, que hechos de luz, de positivismo, alegría y confianza, son capaces de alumbrar su propio camino: ese que nos conducirá a una felicidad real.

jueves, 1 de junio de 2017

El misterio de la libélula





La trayectoria de las libélulas se adapta a las circunstancias. Para ellas, sus vuelos son sinónimos de armonía, agilidad y felicidad.

Aunque cambiar no es fácil, habría que decir que sí es posible vivir esa ‘metamorfosis’.

La ciencia moderna está confirmando lo que las tradiciones antiguas nos han estado diciendo durante miles de años acerca de la importancia del amor y la paz, y cada día más y más personas despiertan de sus ilusiones y se dan cuenta de que hay algo más allá de lo que han aprendido. Es tiempo de dar paso a una nueva era, pero esta era sólo llegará cuando nos decidamos convertirnos en el cambio que queremos ver en el mundo, como dijo Gandhi.

La libélula vive la mayor parte de su vida como ninfa, vuela solo en una fracción de su vida al ser adulta por unos pocos meses aprovechando su tiempo, haciendo todo sin dejar nada por desear. Este estilo de vida simboliza la virtud de vivir en el momento y vivir la vida al máximo, sin remordimientos.

Las libélulas dan ese ejemplo. Ellas pierden tejidos y órganos que no necesitan y simplemente se transforman para emprender el vuelo. De hecho, estos insectos son considerados como verdaderos agentes de cambio. Incluso, para algunos representan un símbolo de la autorealización.

Se ven así porque las libélulas utilizan el poder de la naturaleza para controlar sus movimientos y para romper ataduras.

¡Todo lo hacen antes de emprender sus vuelos!

Ellas evolucionan tanto que logran estar cómodas en el agua y en la tierra, así como en el aire. ¡Saben qué es lo que quieren y para dónde van!

La verdad es que utilizan su capacidad de orientación para sobrevivir en mundos cada vez más fragmentados por la ciudad.

Hay que ver a las libélulas ir de allí para allá atravesando edificios, dejándose encandilar con las farolas de los alumbrados públicos o incluso sorteando el gris del aire que respiramos.

Ningún obstáculo, por muy grande que sea, las hace desistir de sus destinos o trayectorias. Lo logran porque se sueltan y, por supuesto, porque no son resistentes al cambio.

La libélula representa el camino de la oscuridad a la luz, la vida eterna y la libertad del espíritu...


martes, 18 de abril de 2017

Lucifer. La Verdad del ángel caído


La Verdad del ángel caído
La Verdadera Historia

La simple mención de su nombre parece evocar el olor del azufre. Se le imagina como el ángel más bello de la creación y también como el causante del mayor drama cósmico jamás ocurrido. Cuenta la leyenda que, seducido por su propio orgullo, arrastró a una gran parte de los ángeles que adoraban a Dios, provocando una rebelión cuyas consecuencias. últimas son la existencia del dolor, la maldad y la muerte en el mundo Lucifer es considerado desde entonces como el ideólogo del mal, el instigador del lado oscuro del hombre, el tentador primero. 


"Lucifer" es una palabra latina que significa "portador de la luz". Fue empleada por San Jerónimo en Ia elaboración de la Vulgata —la versión en latín de la Biblia— para traducir el término hebreo Helel (literalmente "resplandeciente") de un texto de lsaías. Fue una elección meditada, que buscaba conciliar los distintos sentidos que —según algunos— el texto hebreo parecía contener. Y es que, ya en aquella época, algunos "Padres de la Iglesia" habían creído encontrar en aquellas palabras ¡la descripción de la caída de Satanás!

Hasta aquel entonces Lucifer —también conocido como Heósforo— era tan sólo un dios menor de la nitología grecorromana, un hijo de la diosa Aurora que nada tenía que ver con las tradiciones judías o cristianas. Su condición de descendiente de los dioses influyó en la elección que realizó San Jerónimo.dijo:«¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?...» Las sucesivas versiones a las lenguas vernáculas conservarían sin traducir esa palabra latina: «¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?...» Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje.

El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo, pero Isaías -su autor primigenio- sabía muy poco de mitología clásica. Sus fuentes pertenecían a un ámbito cultural muy diferente y el fondo de sus palabras reflejaba un drama que nada tenía que ver con batallas cósmicas entre ángeles, pero sí de luchas entre dioses. O al menos entre hijos de los dioses...
 

Segun los mitos Gnósticos, Lucifer es el Enviado del Dios Incognoscible. Habíamos dicho que este Dios, el más grande, inalcanzable e incognoscible, no puede penetrar en este universo limitado de materia impura y satánica. Pero puede enviar a alguien, a Lucifer, según estos mitos. Solo con un supremo sacrificio puede un ser de fuego antimateria, inmensamente Espiritual, puro, penetrar en el terreno infernal de este universo. Según las leyendas y mitos Gnósticos, el gran Dios Incognoscible envió a Lucifer, ángel de fuego y de luz inefables, para iluminar a los hombres, para ayudarlos a despertar y a conocer su verdadero origen, el origen de su Espíritu, perversamente aprisionado en esa materia impura llamada cuerpo-alma. Es un ser increado, que ha venido al mundo creado a traer la Luz: la Gnosis liberadora. El conocimiento salvador capaz de despertar a los hombres y ayudarlos a liberar a sus Espíritus cautivos. El conocimiento apropiado para que el hombre pueda conocer quién es, por qué está aquí en este mundo y qué debe hacer para liberarse y realizar su Espíritu, el cual pertenece a otro plano, increado e incognoscible.

Lucifer vino al mundo a despertar al hombre, hemos dicho, a ayudarlo a recordar su origen divino, el origen divino de su Espíritu, a ayudarlo a liberarse del cuerpo-alma que lo aprisiona y a liberarse del tiempo y de la materia creados.

Sostienen los Gnósticos que el mito bíblico de la creación puede ser interpretado de la siguiente manera: el satanás creador del mundo aprisionó a Adán y a Eva en su mundo de miseria, y Lucifer, tomando la forma de una serpiente, les ofreció el fruto prohibido de la Gnosis salvadora y les demostró que el creador les engañaba. Efectivamente, el creador había dicho al hombre: “…del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás, porque en el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Por su lado, dijo la Serpiente: “Morir, no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos se abrirán, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”. Continúa la biblia: “Y se abrieron los ojos de ambos”. No dice “murieron ambos”, dice “se abrieron los ojos de ambos”, tal como lo había anunciado la Serpiente. Más adelante, dice el creador: “He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de Nosotros, conociendo el bien y el mal”. El creador mintió, dijo que el hombre moriría si comía el fruto, y el hombre no murió. La Serpiente dijo la verdad. El creador mismo termina dándole la razón. Precisamente, los Gnósticos adjudican al demiurgo las características de mentiroso, además de plagiador. Para ellos, la creación entera es un intento fallido del demiurgo de imitar al mundo incognoscible. Asi mismo, sostienen que la misma biblia es un plagio completo, basado en escritos anteriores de Babilonia y Egipto, principalmente.
 

Esta Serpiente Lucifer es el liberador del hombre y del mundo, según la Gnosis. Es la sabiduría, la Gnosis liberadora que despierta y salva al hombre. Por supuesto que este Enviado del Dios Incognoscible, Lucifer, es un opositor y un enemigo del creador del mundo.

Según los Gnósticos, el creador quiere mantener cautivo al hombre en esta esfera limitada, inferior e impura. También le ha prohibido al hombre contactarse con el mundo superior, representado en el mito bíblico por el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero Lucifer, el Ángel de Luz, que con gran sacrificio descendió a este infierno satánico para dar a los hombres el fruto prohibido de la Gnosis, les ha abierto los ojos para que recuerden su origen divino y su superioridad con respecto al creador. Antes de la llegada de la Serpiente al paraíso, afirman los Gnósticos, el hombre se hallaba en un estado de desconocimiento y de ceguera con respecto a su verdadera situación. Sostienen que Adán y Eva se encontraban en un estado de servidumbre, hasta que la Serpiente Lucifer les abrió los ojos dándoles a comer el fruto del conocimiento, que les hizo recordar su origen divino y percatarse de la situación en que se hallaban.

Por supuesto, el creador expulsó a Adán y Eva de ese paraíso donde los había colocado, pues él quiere que los hombres lo reflejen a él, que sean a imagen y semejanza de él, que cumplan sus preceptos para parecerse a él y no al Incognoscible. Él desea que el Espíritu permanezca adormecido para aprovechar su energía y nada más, impidiendo que ese Espíritu pueda manifestarse en el hombre y en el mundo.

Lucifer, liberador del hombre y del mundo, ha sido llamado también Abaddon, el Exterminador. Pero… ¿Exter mi nador de qué? Exterminador de la materia, porque aborrece este mundo creado de materia y tiempo. Se comportaría como una fuerza antimateria hostil, de una gran agresividad, porque odia todo lo que ha sido creado, como también aborrece los cuerpos y las almas de los hombres, pues pertenece al plano increado de lo incognoscible. Es exterminador, pero exterminador de la materia, exterminador de lo impuro. Tal es la leyenda Gnóstica de Lucifer. 


Ahora podemos describir qué entidades increadas se encuentran dentro de este mundo creado.

Primero, el Dios Incognoscible, que no está en este mundo pero puede infiltrar una pequeña partícula de Él, un Enviado. Este Enviado también es increado, no ha sido creado por el dios creador.

Segundo, los Espíritus aprisionados de los hombres, los cuales pertenecen también al mundo incognoscible de lo increado y eterno. Según la Gnosis todo ser vivo tiene encadenado a su alma un elemento Espiritual increado: el Espíritu. El Espíritu encerrado en el hombre es totalmente superior al de los animales, plantas y otros seres vivos. Es tan grande la diferencia entre el hombre y los demás seres vivos, como son de diferentes los Espíritus que se hallan aprisionados en su interior. Los Espíritus de los seres humanos son de una elevadísima categoría Espiritual.

Tercero, otro ente increado, inserto en este plano de creación, es el conocimiento salvador y divino de la Gnosis. Conocimiento que ha venido de afuera, que no ha sido elaborado dentro de este mundo.


Luciferismo


Para la tradición esotérica occidental, Lucifer es el Dios del Fuego ó Portador de la Luz ó Sabiduría, y no es el Diablo ni Satán. Para los luciferinos y sus tradiciones esotéricas, Lucifer es la figura divina por excelencia, el verdadero dios espiritual de luz, opuesto al Demiurgo ó dios material, creador del universo físico (doctrina seguida por maniqueos, cátaros y gnósticos antiguos). Para muchos luciferinos la figura de Lucifer es la misma que se representa con diferentes dioses paganos como el nórdico Odín, el egipcio Thot, el griego Prometeo, el celta Cernunus y el etrusco Lupercus, etc. Diferentes tradiciones esotéricas occidentales son luciferinas como por ejemplo la Teosofía -la revista oficial de la Sociedad Teosófica llevaba por nombre Lucifer-, el gnosticismo, el rosacrucismo, la Orden Hermética del Alba Dorada, la Sohnschaft der Schwarzen Sonne (Hermandad Serranista del Sol Negro), todos los anteriores rechazan ser organizaciones satánicas y aseguran que el luciferismo y el satanismo no son la misma cosa.

Todos aquellos que conjugan las cualidades metafísicas y el conocimiento oculto del saber luciferiano, creen profundamente que en medio "de la maldad puede surgir la luz" . Y en lo que también se puede estar totalmente de acuerdo, es que Lucifer viene a ser el Portador de Luz, esto es, del logos; pero también viene a ser el arquetipo del supremo Rebelde, del primer separatista y autonomista universal, en aras de la libertad. 


lunes, 21 de marzo de 2016

Desde Viena, el ocultismo se desplaza



La misma mística, si bien deformada por un racismo delirante, aparecería cinco años después en Ostara, una revista esotérica quincenal que adoptó como enseña la cruz gamada, publicación que tendría en el ya adolescente Hitler a uno de sus más apasionados lectores desde su llegada a Viena, trocada ya su vocación sacerdotal por la pictórica. La revista la publicaría precisamente un tal Georg Lanz Von Liebenfels, a quien ya conocemos como Adolf Joseph Lang.




El sedicente templario derramaría en la revista sus enfebrecidas elucubraciones: los no arios son seres no-humanos y pueden situarse en la escala evolutiva apenas por encima del mono; la historia no es otra cosa que la eterna lucha del Bien, encarnado en la raza aria, contra el Mal, que representan semitas y jafeítas.



Los arios son la "obra maestra" de los dioses, y están dotados de fantásticos poderes paranormales, emanados de "centros de energía" y ciertos "órganos eléctricos". Estos "poderes" aseguran la supremacía absoluta de la "raza superior" sobre cualquier otra. Los templarios han sido depositarios de secretos guardados durante milenios en centros iniciáticos del Himalaya, técnicas ocultas que permiten el "despertar de los dioses" en el corazón del hombre ario, dormidos a causa de la negligente tendencia a mezclarse con otras razas "inferiores"...

La Viena de principios de siglo ardería en esa peculiar calentura ocultista que se propagaría por todos los países germánicos durante la Primera Guerra Mundial, y que conocería su apogeo en el difícil e inestimable clima de la República de Weimar. Astrólogos, videntes y profetas pulularon en la decadente capital de un imperio que se derrumbaba, cumpliéndose así, una vez mas, el postulado de Goethe: "En el ocaso de las civilizaciones aparecen los fantasmas".

También las sociedades secretas de carácter esotérico proliferaban como hongos. El barón Rudolf von Sebottendorf crearía en 1912 la Sociedad de Thule, obsesionada por los mitos del Sambala y el Reino de los Hiperbóreos, de la que algunos destacados nazis, entre ellos Rudolf Hess, formaron parte. En 1918, en plena derrota alemana, Karl Haushofer, propagador de la llamada Sociedad de Vril y poco más tarde recaudador de contribuciones del Partido Nacional Socialista, haría apogeo de la kundalini al servicio de la raza aria mientras se encontraba en Munich, cuna del movimiento hitleriano, justo en el momento en que esta ciudad desplazaba a Viena como capital centroeuropea del esoterismo.



Hitler aspiró ese ambiente viciado directamente y a pleno pulmón, alimentando en el su poderosa imaginación, cualidad indispensable de todo mago, ya sea blanco o negro. La leche que nutrió a uno de los hermanos Schneider, por otra parte, tal vez le confiriera ciertas facultades mediúmnicas. Según contó el mismo, durante la guerra mundial de 1914-1918, y mientras estaba cenando en una trinchera con varios camaradas, "repentinamente -explico- pareció que una voz me decía: "levántate y ve allí". La voz era tan clara e insistente que automáticamente obedecí, como si se tratase de una orden militar.

De inmediato me puse de pie y caminé unos veinte metros por la trinchera. Después me senté para seguir comiendo, con la mente otra vez tranquila. Apenas lo había cuando desde el lugar que acababa de abandonar, llegó un destello y un estampido ensordecedor. Acababa de estallar un obús perdido en medio del grupo donde había estado sentado; todos su miembros murieron"
 

(de una entrevista periodística con Janet Flanner).

Monstruos de la razón






Es otra historia engarzada en la misma Historia: la de las oscuras influencias de que fue beneficiaria - y a la vez víctima - Occidente desde principios de siglo y, en especial, desde 1918.

Finalizada la Primera Guerra Mundial, Europa despertaba de una pesadilla poblada por los monstruos de la razón, y abría las esclusas, indiscriminadamente, al misterioso río del inconsciente freudiano y a todas las corrientes irracionalistas, desde el refrescante surrealismo a los otros "ismos" del brazo en alto, mucho menos saludables. Una tormenta mítica que se enreda con los últimos coletazos del romanticismo nacionalista del siglo XIX y que afecta por ello especialmente a los últimos países donde arraiga el sentimiento nacional: Rusia, Italia, y en particular Alemania.




El "retorno" de los brujos, no es cosa de hoy, mas bien de las primeras décadas del presente siglo. Y fue así como el destino quiso que Hitler fuera el catalizador de sus manifestaciones tenebrosas. Lo quiso hasta el punto de hacerlo nacer - un 20 de Abril de 1889 - en el pueblo austríaco de Braunauam-Inn, cercano a la frontera bávara, tradicionalmente considerado un centro de médiums y videntes. Poca gente sabe que dos famosos médiums, los hermanos Schneider, nacieron en el mismo pueblo, y que uno de ellos tuvo la misma ama de cría que Hitler.


Los que creen como Jung, que ciertas "casualidades" tienen sentido, no dejan de subrayar esta coincidencia, ni tampoco el hecho de que un niño de diez años llamado Adolf Hitler formara parte del alumnado de una peculiar abadía benedictina, la de Lanbach, cuya particularidad consistía particularmente en estar plagada de cruces gamada

El nacionalismo alemán se solidificaría, manu militari, bajo la férula del canciller Bismark, pero necesitaba recurrir al mito para aglutinarse en la conciencia del pueblo. Las precoces cruces gamadas de la Abadía de Lanbach fueron fruto de esa afanosa búsqueda del mito que había emprendido, como algunos otros iluminados, el abad Théodorich Hagen. El catolicismo de éste no le impediría ser un profundo conocedor de la astrología y las ciencias ocultas, ni interpretar el Apocalipsis de San Juan en un sentido mesiánico y milenarista. 

De hecho, formaría parte de un número creciente, el de los que empezaron a reconocer la llegada de un "Mesías" que salvaría al pueblo alemán - depositario genuino del legado ario -, tanto de sus enemigos interiores como exteriores.

Las cruces gamadas de la abadía de Lanbach, donde el niño Adolf Hitler le nace la fervorosa vocación del sacerdocio, son consecuencia de un viaje "iniciático" que al parecer emprendió el abad Hagen en 1856 al Próximo Oriente.



En su itinerario se incluiría una visita a Jerusalén, antigua ciudad-estado de los caballeros templarios, y a ciertas zonas del Cáucaso, presumible cuna de la raza aria y donde la esvástica, al igual que en la India, estaba considerada el estandarte solar de un pueblo emprendedor de conquistas por naturaleza.


La abadía de Lanbach fue, asimismo, un poderoso foco de atracción para los iniciados en los secretos del templarismo, esa mística del "mitad monje, mitad soldado", cuyas reminiscencias, siquiera formales, tanto eco tuvieron en la España franquista. No era extraño, por tanto, que otro peculiar monje, cisterciense en este caso, visitara allí a sus hermanos benedictinos. Hablamos de Adolf Joseph Lang, a quien el pequeño Adolf Hitler tendría ocasión de ver transitar muchas tardes paseando por el claustro de la abadía con un libro en las manos.
Lang, rubio y de ojos azules, era un ario frenético que había encontrado en la Orden del Cister - reformada en la Edad Media por Bernardo de Claraval, el autor de la regla templaria- un impensable abrigo para sus delirios racistas. 


En 1900, poco después de su paso por Lanbach, se trasladaría a Viena, donde fundaría la Orden del Nuevo Temple, de la que se proclamaría Gran Maestre, asegurando que había recibido la iniciación nada menos que de un sucesor clandestino de Jacques de Molay. Como se sabe, el último Gran Maestre del Temple murió en 1314 en una hoguera levantada en París por Felipe el Hermoso. En todo caso, hay evidencias de que no por ello desapareció la mística templaria, lo que explicaría por ejemplo, que al rodar en el cadalso la cabeza de Luis XVI, una voz anónima gritase entre la multitud revolucionaria: "¡Has sido vengado, Jacques de Molay!".


domingo, 20 de marzo de 2016

Adolf Hitler: Templario negro: parte 2


Hoy, sin embargo, estamos en disposición de conocer todo aquello que de haber sabido el ingenuo pueblo alemán lo hubiera sumido en el mas gélido de los estupores: Hitler no era un semidiós, sino un personaje de tebeo que se había creído su propia historieta. Lo que sucede es que su creencia era tan inconmovible que la epopeya dibujada en las viñetas pudo llegar a hacerse realidad, sin duda mediante un acto de magia genuina. Y así fue como el mundo, fue llevado hacia la más espantosa de las tragedias. Mickey Mouse fabricando descontroladamente millones de escobas en la película Fantasía. Con la diferencia de que en la película del III Reich, no hubo un mago verdadero con suficiente poder como para detener a tiempo a la descontrolada mancia del aprendiz de brujo, y de la secuela de millones de muertos que dejó a su paso.
Consejo contra la Esvástica

El único contemporáneo de Hitler que advirtió en toda su monstruosidad la magia negra como fuente de los asombrosos poderes de Hitler fue otro mago, injustamente vilipendiado, llamado Aleister Crowley, miembro de la sociedad secreta Alba Dorada (Golden Dawn), quien cuando fue juzgado por un tribunal inglés de justicia llegó a ser declarado por el juez "el hombre más perverso de Inglaterra".
Pero la verdad es que Aleister Crowley conocía de sobra el paño que se cortaba. Y así se lo hizo saber en 1940 al entonces inseguro y confuso Winston Churchill, en un momento en que la posible invasión nazi de Inglaterra gravitaba como una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los británicos. Y Churchill le creyó, hasta punto tal que llego a aceptar y poner en marcha una sugerencia de Crowley: aquella según la cual era necesario adoptar, frente al poder místico de la esvástica, la famosa "uve" de la victoria, lo cual no era otra cosa que un antiguo signo satánico (los cuernos del demonio).

Con un emblema de tal magnitud - pensaba Crowley- se podría derrotar a Hitler. Y Churchill lo aceptó. El pragmatismo inglés del líder conservador británico le llevó a estar dispuesto a aliarse con el mismo diablo con tal de vencer al temible enemigo...

Adolf Hitler: Templario negro









Hace mucho tiempo que no actualizo mi blog de misterios, prepare una serie de post sobre este personaje misterioso y a la ves tenebroso que hizo cuanto pudo para destruir el mundo tal como lo conocemos con su xenofobia y odio sin razón,..con tal de conseguir su control total. En cualquier caso, lo escalofriante es que millones y millones de alemanes si creyeron que el Führer era una suerte de enviado. Y era una creencia que se extendía no-solo entre el pueblo, sino igualmente entre los intelectuales y científicos, entre los ministros y correligionarios del partido: lo creyeron incluso, hasta muchos de sus adversarios políticos. 

En Berlín, una prestigiosa galería de arte exponía un enorme retrato de Hitler totalmente rodeado, como por un halo, de copias de una pintura de Cristo.



En la prensa se podían leer comentarios como el siguiente "Mientras hablaba (Hitler) se oía crujir el manto de Dios por el salón". Y a principios del otoño de 1936, se pudieron ver en Munich cuadros en los que se retrataba a Hitler vestido con la armadura de los caballeros del Santo Grial.

Lo cierto es que Hitler no se creía Dios, pero sí un predestinado suyo. Se veía como depositario de los secretos del Temple, llegados a sus manos por intercesión divina al haber sido elegido - tal era su firme convencimiento- para llevar a cabo una misión destinada a cambiar definitivamente el rumbo de la Humanidad.

E independientemente del rotundo y negativo veredicto que predomina en la Historia actual, la figura de Hitler ha sido objeto de una propaganda tan torpe, al menos, como la que el mismo difundió contra los judíos.

Y es que al limitarnos a ridiculizar al personaje, se nos ha escapado lo esencial de su personalidad y muchas cosas han quedado inexplicadas. Porque, ¿como un tipo aparentemente insignificante y sin estudios superiores fue capaz, en pocos años, de introducirse en los más altos niveles políticos, burlar a los líderes experimentados de las grandes potencias, convertir a millones de personas altamente civilizadas en enfervorizados seguidores y levantar el más poderoso aparato bélico del mundo consiguiendo ser obedecido hasta el final?

Parece lógico pensar que además de creerse un avatar, todo esto solo se explica si Hitler fue un conocedor de los resortes secretos que son capaces de modificar la realidad hasta convertirla en el delirio adecuado a sus más íntimos y poderosos deseos.
Tras la fachada de los hechos históricos se esconden los hilos de una trama oculta que pocos de sus contemporáneos conocen. Y es preciso que el paso del tiempo y las sucesivas revelaciones ofrezcan unas perspectivas desde cuya altura pueda verse con nitidez lo que ocultaba esa fachada.



Continua,...
 

martes, 16 de junio de 2015

La busqueda interior


Vivimos cada segundo de nuestra vida sin ser plenamente conscientes de la realidad de los eventos y de cuanto somos, y en ocasiones de repente o gradualmente despertamos a la realidad cierta ante el estímulo de alguna experiencia y nos damos cuenta que no somos lo que pensamos ser, observamos las personas que nos rodean, y sus histriónicas actitudes nos hacen reflexionar sobre nosotros mismos descubriendo nuestra real identidad y nuestro propio autoengaño.

martes, 3 de marzo de 2015

Palabras sabias de una gran mujer,.. Nadine Gordimer


Navegando en esta cosa que llamamos Internet, me encontré con estos pensamientos de la escritora sudafricana, premio Nobel de Literatura, Nadine Gordimer, que murió no hace mucho a los 90 años.

En su discurso al recibir el galardón, en 1991, dijo estas palabras : 

"El hombre es el único animal con capacidad de observarse a sí mismo y que ha sido dotado de la dolorosa capacidad de haber querido siempre saber el porqué. Y esto no es solo la gran cuestión ontológica sobre por qué estamos aquí, a través de qué religiones o filosofías buscamos la respuesta final que distintos pueblos en distintos tiempos se han formulado, sino que desde que el ser humano comenzó esa observación de sí mismo ha buscado también la explicación de los fenómenos cotidianos, como la procreación, la muerte, el cambio de las estaciones... Los antepasados de los escritores, con ayuda de los mitos, comenzaron a investigar y formular esos misterios a través de la aprehensión de trozos de la vida cotidiana, en combinación con la fantasía".